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Deberes en casa: ¿cómo apoyar a tu hijo desde el punto de vista de la escuela?

23 enero, 2023

Al entrar en el primer grado, la llegada de los deberes por la tarde es una de las grandes novedades para el niño (y para sus padres si es el mayor). ¿Por qué los profesores dan deberes? ¿Cómo puede apoyar el trabajo de su hijo?

¿Cómo les podemos guiar hacia la autonomía en su trabajo la cual necesitarán cuando crezcan?

Los niños pasan una media de seis horas al día en la escuela, y es allí donde tiene lugar la mayor parte del aprendizaje escolar. Al construir una secuencia de aprendizaje, el profesor tiene en cuenta las expectativas de los programas, lo que los alumnos ya saben, hacia dónde quiere llevarlos, eligiendo las progresiones, los métodos, los caminos, que serán los más adaptados a sus alumnos. Cuando hay deberes, se dan según la progresión pedagógica de la secuencia, el grado de dominio de la habilidad o el conocimiento trabajado.

Hay principalmente tres tipos de deberes:

Los deberes de práctica, para volver a practicar (lectura de un texto conocido, lecciones que hay que repasar, ejercicios de aplicación); los deberes de preparación, para preparar las próximas adquisiciones (investigación, lectura de un nuevo texto); y, para los alumnos mayores, los deberes de continuación, para terminar el trabajo que se ha avanzado en clase (formatear, terminar un texto que hay que copiar). Si la parte principal del aprendizaje no tiene lugar en los deberes, hacer lo que sugiere el profesor en casa permite al alumno contribuir a la estabilización de su aprendizaje al volver a movilizar las habilidades y conocimientos recientemente adquiridos, y también permite a las familias apoyar el aprendizaje de sus hijos en la escuela.

Para lograr este objetivo, a continuación le sugerimos algunas ideas para apoyar los deberes de su hijo, siempre que sea posible en la organización familiar:

  • Establezca una rutina para «cuándo hacer el trabajo»: elija con su hijo una hora y un espacio que sean los mismos de un día para otro. La regularidad permite a su hijo prepararse para ese momento (lo espera) y sentirse seguro (sabe que ese momento llegará, que hay un tiempo previsto para hacer sus deberes). Una duración predefinida, con una hora de finalización anunciada, ayuda a los niños a aprender a organizar su propio trabajo, una habilidad que será cada vez más útil a medida que crezcan. Al final de la escuela primaria, por ejemplo, treinta minutos es un tiempo máximo razonable que se puede pedir a un niño de esta edad.
  • Empiece con un momento de intercambio, preguntándoles cómo les ha ido el día, qué han aprendido, descubierto, trabajado y jugado… Es bastante normal que algunos respondan a esta pregunta con un «no lo sé»: ¡pasan muchas cosas en una jornada escolar! Puede orientar la pregunta preguntando por una parte del día (una asignatura, una evaluación, una conferencia, la AP, la visita a la biblioteca, los amigos del patio…). El objetivo no es reconstruir su día, ni interferir en su «jardín escolar secreto», sino mostrarles que lo que viven en la escuela es importante para usted.
  • Para los niños más pequeños, pregúnteles lo que tienen que hacer, con una agenda: esto les permite recordar y luego proyectarse en lo que van a hacer. Por otro lado, cuando su hijo es capaz de explicar lo que se espera de él, ¡ya está en la tarea! Para aquellos que no estén seguros de haber entendido correctamente, les ofrece un espacio seguro para pedir a un adulto de confianza que les confirme lo que deben hacer.
  • Déles tiempo para que trabajen por su cuenta: los demás nos ayudan a aprender, ¡pero sólo podemos aprender solos! Desde el primer grado, un niño puede estar solo para preparar su lectura (leyendo en su cabeza o en voz baja), para que los mayores repasen una lección, para hacer ejercicios: por un lado, son los inicios de la autonomía en el trabajo, y por otro, es un momento que se le da al niño para que se dé cuenta de que sabe, de que ha entendido, o de que aún necesita un poco de práctica. Para los niños más pequeños, es importante que su hijo vea que usted está disponible para ayudarle si lo pide.
  • Considere el siguiente tiempo juntos como un momento especial: la lectura del texto, la escritura de las palabras bajo su dictado, la respuesta a sus preguntas sobre la lección de historia, todas ellas cosas que su hijo estará orgulloso de mostrarle. Si no habla francés, no se preocupe, pídale que le diga, en español, de qué trata la lección, qué significa la palabra, ¡estará muy orgulloso de saber más que usted!
  • Es un momento en el que se le invita a valorar su actitud en su trabajo: a animarle, a felicitarle por sus esfuerzos, por sus progresos, por los elementos observables de este momento (como «Bravo, te sabes bien la tabla del 5»; «¡El tono que pones en tu poesía me ha permitido soñar! «Veo que eres muy diligente con la lectura»; «Qué bien, te has adelantado y ya has hecho el trabajo del jueves, sabes organizarte»…). Este estímulo y los elogios ayudarán a su hijo a desarrollar un sentido de competencia, autonomía y control, la base de la motivación y el compromiso.
  • Si su hijo tiene dificultades, puede intentar hacerle preguntas para entender qué le bloquea: sabrá si se trata de una mala comprensión o lectura de las instrucciones (¡lo que ocurre muy a menudo!), o si realmente hay «algo» que el niño no ha entendido en la lección. En este caso, puede intentar explicárselo si se lo pide, si no funciona no es un gran problema, el aprendizaje es un largo camino, ¡y sobre todo este momento debe seguir siendo un momento agradable entre padres e hijos! Puede animar a su hijo a pedir ayuda al profesor al día siguiente.
  • Concluya este momento mirando juntos que todo está terminado; subrayar o marcar lo que se ha hecho ayuda a algunos niños a verse a sí mismos avanzando. Para los más pequeños, asegúrese de no sobrepasar el tiempo acordado, y para todas las edades, invíteles a guardar sus cosas para que estén listas para el día siguiente, porque sí, ¡volverá a ocurrir!

Cada niño, cada familia, cada contexto es único, y es desde nuestra experiencia como educadores que proponemos estas directrices, que se adaptarán en cada hogar. Si tiene más preguntas, no dude en comentarlas con los profesores de su hijo, o en venir a intercambiar en un próximo café de padres (cada primer viernes de mes, a las 15 horas).

Muchas gracias.