El circo hace soñar a los alumnos de CP del Liceo francés Molière - Lycée Français Molière
Desde 2014, los profesores de CP, Brigitte y Bruno Ribard, introducen cada año a sus alumnos en el fabuloso mundo del circo.
Durante todo un trimestre, los niños entrenan con sus profesores en talleres organizados con la escuela madrileña de circo Carampa y, en el mes de mayo, viajan a Seignosse (Francia) donde preparan con otra escuela de circo, Circulons, un espectáculo que de fin de curso.
“El circo es una actividad enormemente enriquecedora para los niños de todas las edades”, dice Bruno. “Al igual que el teatro, les permite crear un espectáculo y eso es muy motivador para los niños. Las clases se unen para trabajar en un proyecto común durante un trimestre entero“, agrega Brigitte.
Ambos coinciden: “el circo hace soñar, la técnica circense favorece el desarrollo psicomotriz del niño, le permite experimentar placer en grupo, ir más allá de los límites y ganar confianza en sí mismo … explorar el espacio con su cuerpo … vivir con otros y desarrollarse ayudándonse unos a otros … vivir sus emociones … desarrollar su creatividad …  “
La formación que ofrecen ambas escuelas de circo es de gran calidad. Saben transmitir su pasión por el circo por medio de la iniciación a las acrobacias, el equilibrio y los malabares.

El viaje a Seignosse es un “stage”. Los niños están lejos de sus familias y de la escuela, pero con sus maestros y amigos en torno al mismo proyecto, un espectáculo para sus padres. Tienen actividades diarias al aire libre y 2 horas y media de circo. Durante la última sesión, cada niño elige, entre todas las actividades practicadas, las que presentará en el espectáculo. De vuelta del viaje, durante los ensayos, todos trabajan sus números para dar lo mejor de sí mismos.

“Durante las semanas previas al espectáculo, vemos a los pequeños entrenando para sus actos de circo durante el recreo, y algunos incluso vienen a vernos en el patio para sugerir mejoras o nuevas acrobacias que quieren ofrecer para el espectáculo”, dice Bruno.

Photos Keko Rangel