Partenariado entre la ESA y el Liceo francés Molière: «descubrir el mundo aeroespacial a los alumnos y suscitar vocaciones»

Partenariado entre la ESA y el Liceo francés Molière: «descubrir el mundo aeroespacial a los alumnos y suscitar vocaciones»

En el marco del partenariado que el Liceo francés Molière mantiene con la Agencia Espacial Europea, el miércoles 3 de febrero 36 alumnos de segundo año (Opción Métodos y Prácticas Científicas MPS), visitaron el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC por sus siglas en inglés) para presentar sus trabajos a los ingenieros.

El centro de Cebreros (Avila) forma parte de un trio de estaciones que la ESA utiliza para monitorear las misiones en el espacio profundo, conjuntamente con una antena en Australia y otra en Argentina. En este centro trabajan 13 personas de diferentes nacionalidades, técnicos e ingenieros altamente cualificados. Muchos de ellos son padres y madres de alumnos o antiguos alumnos del Liceo francés Molière.

La colaboración con la ESA comenzó en 2007 por iniciativa de su manager, el ingeniero Lionel Hernández, cuya hija cursaba por entonces segundo año en el Liceo. “Me pareció interesante que los alumnos pudieran constatar que las teorías aprendidas en clase tienen aplicaciones prácticas, y por eso propuse este proyecto a Christophe Bonnefoy, profesor de matemáticas”, explica M.Hernández.

Desde entonces, cada año, los alumnos de segundo, dirigidos por M.Bonnefoy, abordan un tema específico sobre el mundo espacial aplicando los conocimientos aprendidos en clase (mediciones, experiencias…). Este año, el tema propuesto por los 3 profesores, M.Bonnefoy, Mme Desnoues y M Binet ha sido “La colonización de Marte”.

De todos los trabajos que han ido presentando los alumnos del Liceo a la ESA, en estos 9 años, ha habido algunos que han destacado especialmente. M.Hernandez recuerda el del “Club de cohetes” cuyo objetivo era fabricar y lanzar cohetes de agua (ver el video). “El primer año los alumnos grabaron un lanzamiento, luego modelizaron la trayectoria con la ayuda de un programa para mostrar una parábola. Esos años el trabajo fue muy interesante porque hacían no sólo el lanzamiento de los cohetes, sino también la preparación de la modelización de la trayectoria, usando una cámara, un ordenador…”

Al final de las ponencias, el ingeniero M. Christophe Arviset presentó la agencia a los alumnos. Mme Maud Barthelemy, ingeniera astrofísica, hizo un balance de los últimos descubrimientos de la misión espacial Rosetta, de observación del cometa 67P /Churiumov-Guerasimenko.

Finalmente, los alumnos recorrieron las instalaciones. Observaron la gran antena parabólica (de 35 metros de diámetro por 40 de alto), una de las más modernas del mundo, que sigue a los satélites. Y asistieron a la demostración de los vuelos de halcones que se realizan regularmente para evitar que las aves aniden en la antena parabólica.

“Para nosotros, el interés de esta colaboración con el Liceo francés Molière es descubrir el mundo aeroespacial a los alumnos y suscitar vocaciones. Cuando vemos que el 10% de los alumnos que siguen la orientación MPS luego cursan carreras aeroespaciales o aeronáuticas, para nosotros es una gran satisfacción”, dice M.Hernández.

Gracias a este partenariado, algunos alumnos pueden también hacer en la ESA las prácticas que se exigen en segundo, en el marco de la acción pedagógica para la orientación académica y profesional.

“Durante las prácticas damos a cada alumno un tema a tratar ligado a alguno de los satélites que están bajo nuestra responsabilidad”, explica M. Arviset. “El trabajo se divide, por lo general, en tres partes: la primera consiste en comprender uno de los aspectos de la ESA, por ejemplo su presupuesto o su organización. En la segunda parte tienen que hacer una presentación del satélite en cuestión. Finalmente, en la tercera parte, los ingenieros proponen a los alumnos pequeñas experiencias físicas o matemáticas ligadas a una misión en particular. Ejemplo: calcular la velocidad de una erupción solar si estudian el satélite Soho. Para ello deben buscar datos en los archivos de la ESAC y, con herramientas informáticas o científicas, hacer pequeñas mediciones para luego calcular la velocidad. Al final de la semana, cada uno debe presentar su trabajo al resto de sus compañeros y a su tutor de la ESAC”. La experiencia es tan interesante que cada año son más los alumnos que se quieren apuntar a estas prácticas. Este año se prevé implicar a los alumnos en otras tareas, de manera tal que entiendan que el trabajo en la agencia es un trabajo de equipo.

Una veintena de antiguos alumnos del Liceo francés Molière han seguido estudios aeroespaciales. Ante la pregunta de si tendrán oportunidad de trabajar en la ESA al finalizar sus estudios, M. Hernández se muestra optimista: “Todo es posible: en la ESAC siempre estamos buscando científicos. Y hay un programa llamado “Young graduates” que permite a los jóvenes diplomados trabajar dos años en la agencia espacial para adquirir experiencia. Es sin compromiso, son solo unas prácticas, pero algunos sí que pueden terminar consiguiendo un puesto de trabajo”.

 

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