Pablo y David: pequeños coleccionistas de gemas y minerales

Pablo y David: pequeños coleccionistas de gemas y minerales

La mística de las piedras ha cautivando a la humanidad desde el principio de los tiempos conocidos. La colección de gemas y minerales se está volviendo una de las aficiones que más adeptos suma entre los niños.

Coleccionar minerales implica adquirir unos conocimientos básicos para saber reconocerlos, se consigue mediante la lectura de libros y guías, siguiendo consejos de coleccionistas expertos, visitando museos y exposiciones, tiendas especializadas, y por por supuesto, navegando en Internet.

David Bouaziz y Pablo Fanjul, alumnos de 6º Montesquieu año del Liceo francés Molière, empezaron casi por casualidad a coleccionar minerales y gemas, y están encantados con todo lo que han aprendido y con las piezas de su colección. Les hemos entrevistado para conocer de dónde les viene el interés, cómo aprenden a distinguirlas y catalogarlas, y cuánto saben ya sobre sus cualidades, procedencias y demás curiosidades.

David es de origen marroquí, por parte de padre. Nos cuenta que en Marruecos se encuentran minerales muy bonitos. Cuando tenía 6 años le empezaron a fascinar lo minerales y las gemas. En un viaje a Marruecos con su familia, le compró a un vendedor ambulante un mineral difícil de conseguir. Se sintió fuertemente atraído por su forma y su color negro, y cuando le dio la vuelta, descubrió su interior plateado y brillante, y quedó fascinado. Es su favorita aunque no sabe cómo se llama. Tiene unas cuantas y se suscribió a la publicación de National Geographic para ampliar su colección y seguir aprendiendo.

Otra de sus preferidas es la amatista. “La amatista no llama la atención hasta que la abres y ves su interior. Es a la vez mineral y gema. Se considera semi-preciosa”, dice, “y se reconoce fácilmente por su color violáceo. Es la variedad de cuarzo más apreciada. Es una gema con historia ya que simboliza la espiritualidad. Hasta finales del siglo XVIII era considerada una de las principales piedras preciosas, a la altura del diamante y el rubí. Se encuentra abundantemente en depósitos en Brasil”, nos explica.

Pablo no recuerda hace cuánto que empezó a coleccionar, pero sí su encuentro con su primera piedra, una amatista. “Estaba en Londres y me la encontré por la calle”.

“Algunas personas aseguran que algunos minerales tienen poderes”, dice David. “Por ejemplo la amatista: si te cuesta dormir, la pones bajo la almohada y todos los malos pensamientos se van. Yo tengo un libro que se llama “La Biblia de los cristales” y explica los poderes curativos de las piedras”. Pablo también cree en el poder de la amatista. “No creo que sea mágica, es posible que sea algo psicológico”, dice.

David nos habló especialmente de uno de sus minerales preferidos, el ágata. “EL ágata no es una gema especifica sino variedad de cuarzo. Es de dureza 7. Sea cual sea su color, las rayas que produce esta gema al contacto con la porcelana es blanca. Esta gema se encuentra principalmente en Brasil y en Uruguay, pero también en Alemania, India y Madagascar”. 

Los chicos, que sueñan en convertirse en geólogos algún día, montaron con ayuda de la profesora documentalista, una exposición en la Mediateca de Secundaria para que sus compañeros pudieran descubrirlas y en breve darán una charla en clase para contar todo lo que saben. Seguro que contagiarán su entusiasmo a más niños.

Algunos consejos a quienes quieran empezar a coleccionar piedras:

  • Etiquetar el mineral antes de que se te olviden sus datos más elementales (nombre, localidad donde se encontró). 
  • Si vas a comprar gemas, haz un listado de lo que ya tienes y de lo que quieres, y llévala contigo.
  • Hazte con una lupa para observar los minerales más pequeños o cualquier detalle en los grandes.
  • Los minerales pequeños, o que deban estar más protegidos, guárdalos en cajitas individuales de cartón o de plástico para protegerlos del polvo con esto las protegerá del polvo que inevitablemente afectará más a los ejemplares de su vitrina.
  • La humedad afecta sobre todo al grupo de los Halogenuros (sales) y sulfatos. Los minerales metálicos se oxidan superficialmente, perdiendo brillo.
  • El calor puede fracturar la Fluorita, o el Ópalo (craquelación).  
  • La luz oscurece al Cinabrio, la Proustita, o transforma al Oropimente.

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