“No sirvo para las Matemáticas”, y otras falsas creencias

“No sirvo para las Matemáticas”, y otras falsas creencias

Con frecuencia nos topamos con un gran número de niños que sufren las matemáticas”. Niños que, de no recibir atención al respecto, se convierten luego en adultos a quienes resolver un problema matemático (recordar un teléfono, realizar una transferencia bancaria o calcular los gastos del mes) les provoca preocupación, tensión, miedo y bloqueo mental. Algo denominado ansiedad matemática, un mal bastante común.

Muy a menudo, creencias erróneas instaladas en etapas tempranas del desarrollo, provocan bloqueos, barreras, y frustración.

Algunos ejemplos de estas falsas creencias sobre las matemáticas:

– La incapacidad para aprender datos o procedimientos con rapidez es señal de inferioridad en cuanto a inteligencia y carácter.

– Sólo hay una manera (correcta) de resolver un problema.

– Si no se me dan bien las matemáticas, significa que no soy bueno.

– La incapacidad para responder con rapidez o emplear un procedimiento con eficacia indica “lentitud”.

Comprender las matemáticas es algo que sólo está al alcance de algunos.

Las matemáticas son para algunas personas pero no para todas.

Muchos de los estudiantes creen odiar las matemáticas porque no saben cómo aprenderlas para obtener buenos resultados. En esta materia, las horas de estudio no tienen una relación directa con la nota.

Afortunadamente, cuando se trabaja este aspecto de manera alineada con la familia y el centro educativo, el niño llega a entenderlas, a perderles el miedo, e incluso a disfrutarlas.

Las matemáticas son, sobre todo, saber hacer.

Una ciencia en la que el método claramente predomina sobre el contenido. Se concede una gran importancia al estudio de las cuestiones que se refieren a los procesos mentales de resolución de problemas. Por ello, el acento habrá que ponerlo en la comprensión de los procesos matemáticos más que en la ejecución de los mismos.

Cada vez va siendo más evidente la enorme importancia y relación que los elementos afectivos pueden tener con respecto a las matemáticas. Gran parte de los fracasos en esta materia de muchos estudiantes tiene su origen en un enfoque inicial afectivo negativo, respecto de sus propias capacidades.

La ansiedad matemáticapuede condicionar negativamente el tipo de profesión que eligen los estudiantes. Muchos terminarán eligiendo carreras distintas a las que realmente querrían para evitar cursar asignaturas relacionadas con las matemáticas.

La resolución de problemas es el medio esencial para lograr el aprendizaje y es el método recomendado para poner en práctica el principio general de aprendizaje activo. No obstante, hay que tener en cuenta que hay que hacerlo buscando situaciones reales pertinentes y significativas para el alumno, de otra forma, no le resultará interesante.

Por eso se intenta, a través de diversos medios, que los estudiantes comprendan cómo se integra el saber matemático en el mundo actual de manera más tangible (por ejemplo, la relación que tienen las matemáticas con los desarrollos tecnológicos que usan a diario). Asimismo, se intenta que los estudiantes perciban el placer lúdico que las matemáticas pueden proporcionar, a fin de involucrarlos en ella de un modo más personal y humano.

Aprender jugando

Aprender es y debe ser divertido. Miguel de Guzmán Ozámiz, matemático y docente español, creador de la Escuela de Pensamiento Matemático, insistía en la necesidad de romper con la idea preconcebida, y fuertemente arraigada en nuestra sociedad, proveniente con probabilidad de bloqueos iniciales en la niñez de muchos, de que la matemática es necesariamente aburrida, abstrusa, inútil, inhumana y muy difícil.

La actividad matemática ha tenido desde siempre un componente lúdico. Por su naturaleza misma, es juego, si bien este juego implica otros aspectos, como el científico, instrumental, filosófico, que juntos hacen de la actividad matemática uno de los verdaderos ejes de nuestra cultura.

Decía Martin Gardner, en el prólogo de su Carnaval Matemático, que con seguridad el mejor camino para despertar el interés de un estudiante consiste en ofrecerle un juego retador, un rompecabezas matemático, una paradoja o un truco, que los profesores aburridos tienden a evitar porque parecen frívolas”.

La tecnología nos facilita mucho la tarea de motivar a nuestros niños y jóvenes hacia el interés por las matemáticas. Tenemos a nuestra disposición infinidad de métodos, aplicaciones (apps), juegos interactivos y actividades,  libros entretenidos, todos orientados al aprendizaje y comprensión de las matemáticas. En la sección Ciencia y Tecnología encontrarán próximamente un listado de webs, apps y libros que podrían ser de gran utilidad. Les animamos a probarlos, pero también a buscar ayuda profesional si detectamos que nuestros hijos o alumnos tienen un verdadero bloqueo ante las matemáticas. Con la ayuda adecuada se puede superar.

Kreadis, un espacio dedicado al desarrollo integral de las personas.