Maternelle: Douceka pasó su revisión anual con notable, ¡y nosotros también!

Maternelle: Douceka pasó su revisión anual con notable, ¡y nosotros también!

La conejita Doucekalousse -Douceka para los amigos- es la mascota de Maternelle. Vive con los niños de GSA que también la cuidan los fines de semana en sus casas, turnándose con los compañeros de GSB. Tiene dos casitas: una en el jardín, junto al huerto, donde ha hecho una cueva, y otra dentro de su caja, en el aula de GSB. Todos le hemos cogido mucho cariño, y ella a nosotros, porque la cuidamos con esmero.

El miércoles nos visitó la doctora María, su veterinaria. Cada año, María viene a hacerle una revisión y nos da una charla para que los nuevos alumnos aprendan a cuidarla. Los conejos puede llegar a vivir 14 años si reciben los cuidados adecuados.

A la visita vinieron también los alumnos de CE1B porque fueron los primeros en acoger a Douceka cuando llegó, hace ya 3 años, al Liceo francés Molière.

En esta revisión, la. María examinó primero sus grandes orejas y le aplicó un producto para limpiarlas por dentro y eliminar la cera que se acumula, que sirve también como repelente de insectos, para cuando juega en el jardín. También revisó su pelo para comprobar que no tenía ningún parásito. Y, finalmente, le inyectó las vacunas para prevenir enfermedades.

Douceka estaba un poco nerviosa, pero Maya, nuestra profesora de inglés, le tapo suavemente los ojos son su mano. Una técnica, que según nos explicó María, sirve para que los animales de presa, como nuestra conejita, se relajen.

Teníamos muchas preguntas para hacer, pero también comprobamos que ya sabíamos unas cuantas cosas. Por ejemplo, que de comer debemos darle pienso, lechuga y también heno. Este último sirve para que la conejita lime sus dientes. ¿Y eso por qué? Porque a los conejos les crecen los dientes y si no los liman pueden hacerse daño al comer. 

“¿Puede comer zanahorias?”, preguntó Elena. “Sí, puede, pero solo una vez a la semana”, explicó María. Porque la zanahoria tiene mucha azúcar y, al igual que las chuches, no hay que abusar de ellas por mucho que nos gusten.

Finalmente, la María colocó a Douceka en su gran caja y se asombró al ver que pese al alboroto de la clase la conejita se movía y respiraba, por fin, con total normalidad. “Se nota que esta a gusto con vosotros y la cuidáis con cariño”, dijo antes de despedirse. ¡Douceka pasó la revisión con notable y María nos felicitó porque la estamos cuidando muy bien!

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