El Liceo francés Molière participa en el 1er Torneo de Rugby a 7 organizado por el Liceo Victor Hugo de Florencia

El Liceo francés Molière participa en el 1er Torneo de Rugby a 7 organizado por el Liceo Victor Hugo de Florencia

El jueves 2 de junio nuestro avión debía despegar de Barajas a las 14:25 pero debido a una huelga en Francia salimos con hora y media de retraso. Pero esto no desmotivó a ninguno de los seis jugadores: Mada, Paula y Adrián de 5ème C, Jorge y Gabi de 4ème R y Geoffroy de 4ème D. Nos acompañaba también el padre de Adrián.

Florencia, la ciudad del Duomo, nos recibió con lluvia.  Claudia Giovanozzi, la profesora de EPS del Liceo Victor Hugo y M. Pinto, el director, nos esperaban en nuestro hotel, el “7 Santi”, un antiguo convento muy cerca del estadio. 

Cenamos bien y nos fuimos a dormir temprano.

A las 8:30 de la mañana del viernes ya estábamos en pie para tomar un buen desayuno antes del partido y darle algunos toques al balón mientras esperábamos a Claudia que nos llevaría andando al estadio, ubicado frente al de la Fiorentina de fútbol.

El terrneo de rugby tenía dos campos, uno más viejo y embarrado (gracias a la lluvia) y otro con un césped natural perfecto con buenas gradas. Bastante mejor incluso que el de la Universidad Complutense en Madrid.

En este campo se ha jugado algún partido del Seis Naciones (en concreto había publicidad de un Italia – Irlanda de no hace mucho); también había unas carpas perfectas y barras para el “tercer tiempo”.

En el torneo de rugby a 7 jugábamos cuatro equipos: dos del Liceo Victor Hugo (que vestían unos de azul oscuro y otros de rojo) y un equipo de la ciudad de Florencia pero sin vinculación con el Liceo anfitrión.

Los equipos eran mixtos y las chicas hicieron un alarde de valor y pasión. ¡Bravo!

A nosotros nos prestaron a tres chicos simpátiquísimos italianos: Filippo, Francesco y Lorenzo.

Jugamos tres partidos esa mañana:

  1. Contra el Liceo Victor Hugo azul (empate a 4 ensayos)
  2. Contra el Liceo Victor Hugo rojo (contundente victoria nuestra de 6 a 3). A destacar el partidazo de Francesco y tres ensayos seguidos de Jorge.
  3. Derrota frente al equipo de Firenze (3 a 4). Espectacular ensayo de Geoffroy con auto pase pateando incluído y lesión (nada grave) de Jorge.

Esa misma tarde visitamos el Liceo Victor Hugo, un impresionante palacio en medio de Florencia con frescos en las paredes y estatuas renacentistas. Cenamos allí acompañados por los chicos que además de jugar contra nosotros —como Arnaud o el simpático Gabriel— fueron nuestros cicerones. También estaban presentes, como siempre, Claudia (“culpable” de esta aventura) y Olivier, el director financiero. Una cantina dentro de un “museo” para nosotros solos en el centro de Florencia, ¡qué maravilla!

El sábado por la mañana, luego de un desayuno copioso, hicimos una visita guiada por la ciudad: Duomo, Baptisterio, Palazzo Pitti e innumerables referenecias a Dante y su “Infierno”.

Volvimos al hotel a comer, descansar y a preparar la táctica para los partidos clasificatorios de la tarde: teníamos a Jorge, nuestro hombre rápido, que no lo para nadie y que ayer hizo varios ensayos. Geoffroy y Gabi eran los cerebros del equipo. Mada y Paula lo dieron todo y más, y Adri empujando con su inseparable casco. Mención especial para los amigos italianos que vistieron la camiseta de Molière: Filippo “ Pippo”, Lorenzo y el super crack Francesco, tres tesoros fiorentinos.

A las 15.00 horas llegamos al estadio Mario Lodigiani y comprobamos con los árbitros las clasificaciones del día anterior. Éramos los terceros de cuatro, después del Liceo Victor Hugo azul y del Firenze. El cuarto puesto lo ocupaba el Liceo Victor Hugo rojo. La idea era jugar un primer partido… los ganadores jugarían la final y los perdedores lucharían por el tercer y cuarto tiempo.

Nos tocó con Firenze. Primero se enfrentaron los dos Victor Hugo y ganaron los azules. Eran más grandes que nosotros y tenían al “rubio Arnaud”. En el Victor Hugo rojo se volvía a lesionar el simpático Gabriel (nuestro cicerone en el liceo y aquella mañana por la ciudad).

Jugamos contra Firenze y les ganamos 6-3. Espectacular la rapidez de Jorge que marcó varios ensayos (aunque le dolía el tobillo por un pisotón que recibió la jornada previa). ¡Estábamos exultantes de gozo!

En la final estuvimos a punto de rozar la victoria pero Gabi se nos lesionó en el primer partido. Lo placaron entre dos y se hizo daño en el cuello. Nos apoyamos en la velocidad de Jorge y Francesco y la presión se sentía en el estadio. Estaban agotados pero lucharon hasta el final. Nunca había visto tanta entrega en gente que acaba de empezar a jugar.

Los azules nos ganaron 5-4 y si el partido hubiese durado más podríamos haber remontado.

Da igual, para mí han ganado porque han luchado y han disfrutado hasta el último segundo.

Un rugbysta è leale, coraggioso e ricco di personalità, oltre che altruista, perché una squadra di rugby è formata da un gruppo saldo e omogeneo di amici e compagni, perché si gioca, si vince o si perde tutti insieme… perché tutti i rugbysti di una squadra sono come fratelli, perché il ricordo di una partita di un coro sfrontato e di risate sarà sempre ricordato con immenso piacere. Gioco anch’io, ci sono anch’io, faccio rugby, ho veri amici, fidati, quelli che il rugby mi ha dato. Ecco, il rugby è tutto questo, e anche di più, qualcosa che nemmeno io so spiegare, qualcosa di bellissima

(Francesco Borelli)

Gracias a Claudia Giovanozzi por haber organizado el torneo, a Moshé Blumenfeld (papá de Adri) por habernos acompañados y a M. Javel (proviseur del Liceo francés Molière) por haber apoyado este proyecto desde el principio.

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Antonio Albarrán (profesor de español)

 

 

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