Clases de yoga para niños en el Liceo Francés Molière: “el objetivo es ser más felices”

Clases de yoga para niños en el Liceo Francés Molière: “el objetivo es ser más felices”

Entrevista con Carlos Joulins Moya

Carlos es un antiguo alumnos del Liceo (promoción 2004). Tras haber obtenido su Bac, estudió Psicología durante dos años y Filosofía otros tres. Se dedicó a proyectos artísticos (de poesía y teatro) y en esa búsqueda vocacional descubrió el yoga. Lo practica desde hace 6 años y ahora también lo enseña.

Es el instructor de las clases extra-escolares de yoga que el Liceo Francés Molière ha programado este año con mucho éxito. Hay tres grupos: uno para alumnos de CP a CE2, otro para CM1 a 6ème y un tercero de “Yoga en familia”, que funciona los viernes de 16 a 17 horas. Para más información dirigirse a Loli, la secretaria de Primaria.

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¿En qué beneficia a los niños la práctica del yoga?

El yoga favorece el autoconocimiento. Desarrolla su capacidad de sentir el estado de su cuerpo a nivel emocional y mental. Esta toma de conciencia permite al niño modificar su conducta. El yoga le da herramientas y técnicas tanto para activarse como para calmarse, y a darse cuenta cuanto está muy pasivo o por el contrario, muy exaltado. Y le permite llegar a un estado de relajación que le ayuda desarrollar su autoestima y el respeto por los otros. 

¿Cuál es la dinámica de estas clases de yoga para niños?

Varía un poco según el día pero solemos comenzar con una charla en la que cada uno se expresa libremente… Es un ejercicio que les ayuda a comprenderse a sí mismos y a los otros. Sienten el ambiente al comienzo de la clase y luego pueden comparar con cómo se encuentran al terminar. Luego realizamos un ejercicio para activar el cuerpo. Hacemos estiramiento y, poco a poco, nos preparamos para realizar algunas posturas. La idea es que los niños desconecten de todo lo que venían haciendo y se concentren en ellos mismos y en sus cuerpos, a través del movimiento.

¿Y cómo han ido estas primeras sesiones?

Han sido una primera toma de contacto para explicarles qué es el yoga y disipar ideas erróneas al respecto. Los alumnos van entendiendo poco a poco de qué se trata. Mi método de enseñanza es el del aprendizaje libre, no directivo, de las escuelas de Rudolf Steiner, Waldorf, Montessori… Intento por tanto aplicar una pedagogía participativa que valora la autonomía del niño. No se trata de obligarle a hacer una actividad si no quiere hacerla, y al mismo tiempo, se le inculca el respeto hacia el otro. De esta manera, a su tiempo, se va dando cuenta de que disfruta el ejercicio. Al final de la sesión trabajamos la respiración. Les enseño a los niños las diferentes formas de respirar, siempre de manera lúdica, para que comprendan para qué sirven y no lo vean como un ejercicio inútil. 

¿Puede un niño aprender a meditar?

Yo creo que los niños necesitan movimiento. Pueden aprender a meditar pero pienso que lo más importante es que lleguen a verse a sí mismos desde fuera. Lo mejor para ellos es la meditación activa. Por ejemplo, yo les hago caminar y súbitamente hago sonar mi cuenco tibetano y tienen que detenerse, cerrar los ojos y escuchar el sonido hasta que cese. Esta pausa (una práctica del budismo Zen que se llama “mindfulness bell”) es un paréntesis en el cual pueden sentir lo que les pasa, lo que estaban haciendo… simplemente por contraste.

¿Por qué están teniendo tanto éxito las clases de Yoga en Familia de los viernes?

Los niños, sobre todo lo más pequeños pero también los adolescentes, están muy influenciados por sus padres. Pienso, por lo tanto, que es muy eficaz que todos los miembros de una familia practiquen yoga por cómo esta práctica puede influenciarles en la manera de enfocar sus vidas y de relacionarse entre sí. Por otra parte es muy bueno realizar una actividad lúdica en familia. Es una buena ocasión para explorar una nueva forma de comunicación e interacción.

¿Cómo crees que irá evolucionando esta actividad a lo largo del año?

Todo dependerá de la capacidad de los niños para concentrarse en el contenido del curso. Por el momento estamos en una fase introductoria. Nos estamos conociendo, estoy testando sus capacidades y observando sus preferencias. Luego iremos hacia actividades más complejas y muy interesantes como el ejercicio de despertar la conciencia a través del cuerpo trabajando los sentidos. Con el yoga aumentamos el nivel de consciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno, lo que nos permite adecuar nuestra vida interior y exterior a la situación en cada momento para sentirnos más felices. Ese es el objetivo, en definitiva, ser más felices.

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